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16 de abril de 2010

Aficiones

Hoy amaneció nublado de nuevo.

Me encantan los días nublados.

Me encanta el día de hoy.

13 de enero de 2010

Soy un suicida emocional

Sí hubiera escrito esto la semana pasada hubiera sido nauseabundo.Por eso no lo escribí.

Les pronostico desde ahorita que ésta maldita sí me va a hacer ver mi suerte. Lo sé, tengo un don profético para aquellas mujeres que voy a sentir tanto tanto que voy a acordarme de ellas cuando dejen de acordarse de mi.

Para variar, tenía razón sobre aquello de olvidar los planes maquiavélicos y mejor dejar que las cosas pasen. Sabía que también me traía atravesado entre la frente y era cuestión simplemente de que la ocasión se presentara, y ni siquiera lo iba a tener que buscar yo. Tú sabes cuando también te siente, cuando te ve y se imagina cómo te verás bajo de ella con el cabello sobre su frente y las gotitas de sudor.

Lo único es que la verdad me estaba resultando por demás divertido eso de conspirar, ja.

Por supuesto, como les decía , cualquier mujer que realmente me guste es absolutamente inconveniente. Voy a confesarles algo, antes de que comenzáramos a jugar, yo la veía y pensaba que esa cosa tan hermosa había sido puesta en esta tierra exclusivamente para mi tortura. Número uno por el novio intermitente, numero dos por tener tantas cosas en comun (entre otro montón de circunstancia que la hacen aun menos conveniente).

Quizás la diferencia es que la única vez que me he robado una mujer ajena fue sin querer. Cuando comenzó mi historia con la pintora, el segundo día me acorraló contra la pared y me dijo "Tú a mi me gustas mucho, yo tengo novio, pero si tu así lo quieres, hoy termino con el y mañana tú y yo empezamos bien" Por respuesta le dediqué mi más encantadora sonrisa y la besé. Después de eso fueron 38 dias de cuentos de buenas noches, y de buenos días y de buenas tardes. Digamos que tengo un buen historial con los malos comienzos.

Todo esto aunado a la dificultad de que a veces no sé cómo manejarla. Si fuera una maldita sabría perfectamente cómo tratarla (con la punta del zapato porque sólo así entienden desgraciadas), y si fuera una niña buena ya le hubiera roto el corazón para que dejara de perder su tiempo. Pero esta no es ni lo uno ni lo otro. Me va a joder la vida, eso lo sé. Les diré que voy a disfrutar cada segundo de mi elegido via crucis por anticipado. Estoy en ese punto que ya no me importa, sé que me voy a ir de boca y disfruto pensar en los dientes rotos y en las rodillas raspadas.
Al menos hasta que encuentre algo más divertido que hacer.


Mi problema en realidad es que soy adicto a sentir

1 de enero de 2010

Creo que hay algo que se confunde muy comunmente.

No se trata de sufrir por alguien, se trata del dolor en si, de sentirlo por las venas hasta la punta de los dedos. La sensación de dolor, pura e inadulterada...Como sea, basta de pequeñeses, este blog vuelve a su programación regular.

En lugar de ir a llenarme de tierra y ver cochecitos, voy a mi trabajo. Luego les cuento.

2 de agosto de 2009

Ahora sí me voy a ir al infierno.

...

Pues ya qué, ja.

1 de julio de 2009

- ¿Cuántas mujeres te han dejado en tu vida?
- Una
- ¿Y si fueran dos?
- Pues entonces serían dos corazón.

14 de junio de 2009

Invertir olvidando es contraproducente

No entiendo esa obsesión de las personas por olvidar tan rápido como puedan, como si tuvieran una granada en las manos y estuvieran encerradas en un refrigerador sellado con cemento.

A la mayoría, en cuanto terminan una relación (significativa, obviamente) les urge con U de Úrgememil olvidar a la otra persona, y se vuelve un asunto no sólo personalísimo per se, sino una misión, una especie de cruzada sentimental en donde no vuelvas sin la cabeza del recuerdo clavada en una estaca.

Tontos ( me incluyo ) .

Invertir tanto tiempo olvidando es contraproducente, porque se vuelve el propósito primordial en lugar de ser la consecuencia lógica del paso del tiempo. Muchas veces, como amigo no ayudo, porque el consejo inmediato cuando ves a la otra pendeja llorar como si los pantalones de mezclilla blancos se hubieran vuelto a poner de moda, es decirle: "Ya olvídalo, no vale la pena" ¿Olvídalo? Güey no manches, ¡no se me había ocurrido! Wow, que idea tan revolucionaria, en realidad, estoy aquí como la gris caricatura de mi sombra sacando el alma a través de mis lacrimales nada más porque no se me había ocurrido eso, gracias, gracias por guiarme hacia la luz.

Piensas tanto en que sacarlo de tu cabeza que comienzas a recordar lo bueno, y ahí sí alguien por favor tráigame una caja de kleenex que voy a hacer una cuerda de papel para colgarme del foco del baño. Te enfocas más en olvidarlo que en su momento recordar que le molestaba que dejaras plantada, o te dejara mal . Puedes odiarlo, superarlo, extrañarlo, hasta llegar a la sana indiferencia, pero no existe tal cosa como una goma para reducir a basuritas de borrado su recuerdo. Al final, estamos llenos de ellos, para bien, para mal, y sobre todo para futuras referencias de lo que quieres y de lo que definitivamente no. Olvidar no es más que una fantasía adolescente.

No pensar en eso todos los días llega solo, vas pasándola, y de repente una noche a punto de dormir te das cuenta de que nada te lo recordó, no hubo un solo motivo de flagelación emocional. Se siente chistoso, como quitarte una piedrita del zapato con la que ya te habías acostumbrado a caminar. Supongo que eso aplica para todos los recuerdos, todas las personas que por alguna razón importan y que por otra (seguramente tristísima) dejaron de hacerlo.